Una voz artística entre la materia y la resonancia
Esta página no presenta obras como resultados. Expone una postura creativa. Muestra lo que hoy considero consolidado: una práctica pictórica y sonora en la que la voz no borra la materia, sino que la abre.
Mis obras corresponden a lo que denomino una «estabilización»: un umbral en el que la materia, la voz, la superficie y la restricción espacial alcanzan una densidad suficiente para mantenerse unidas.
No busco ni la autonomía modernista del medio, ni la disolución procesual infinita. Trabajo en el espacio intermedio: una forma encarnada, pero no cerrada.
Materia y transformación
Mi relación con el arte comienza en la infancia.
Pigmentos, materias primas, transformación artesanal: crecí en un entorno en el que la materia se trabajaba, se manipulaba y se transformaba. Empecé a pintar muy pronto.
Las primeras series exploraban el mundo submarino, no para representar peces, sino para comprender la sensación de envolventia: la luz filtrada, la profundidad, la propagación.
Ese motivo inicial perdura. Aún hoy sigo buscando crear obras que envuelvan.
Estabilizar: una voz artística
Mi práctica no se limita a un único medio. Trabajo con la pintura, el collage, la escultura, el retrato realista, las formas cubistas y abstractas. Estos lenguajes no se abandonan: se convocan.
Lo que se estabiliza hoy no es un estilo, sino una estructura. Estabilizar significa: identificar una configuración en la que la materia, el espacio y la resonancia se vuelven interdependientes.
La voz —como medio sonoro— no sustituye a los medios visuales. Los pone en tensión.
Introduce en la pintura una dimensión invisible, pero físicamente activa. El color deja de ser meramente óptico. La superficie deja de ser meramente plana. La composición deja de ser meramente visual.
Una dimensión vibratoria atraviesa el conjunto.
El dispositivo
Las obras prototipo (50 x 50 cm) incorporan un dispositivo sonoro que se activa mediante un impulso. Este formato cuadrado no es decorativo. Neutraliza los ejes jerárquicos y concentra las tensiones internas.
Características: - lienzo sin preparar para favorecer la propagación vibratoria, - dorso de contrachapado perforado (que actúa como caja de resonancia), - caja integrada, - grabación vocal de 3 minutos (duración fija).
El sonido no se añade. Es estructural. La superficie se convierte en membrana. La pintura ya no es solo lo que se mira. Se convierte en lo que transmite. El dispositivo técnico no está al servicio del efecto. Hace posible una nueva condición perceptiva: una pintura que, literalmente, resuena.
Activación: cuerpo y duración
La obra se activa mediante el cuerpo. Un impulso sonoro desencadena la grabación.
Este sencillo gesto transforma la posición del visitante: no se limita a contemplar una obra determinada. La hace surgir.
La duración fija de tres minutos actúa como volumen temporal. Este marco impone una experiencia que no se puede comprimir.
La activación no es un dispositivo interactivo espectacular. Es constitutiva. Sin el cuerpo, la obra permanece en estado latente. Con el cuerpo, se convierte en un acontecimiento vibratorio.
El cuadro se convierte en un espacio de escucha. Y la escucha se convierte en un espacio pictórico.
En curso
Los prototipos constituyen una serie fundacional. No son ensayos aislados, sino las primeras manifestaciones estabilizadas de una investigación más amplia. Las próximas etapas incluyen: - formatos más grandes, - adaptación cromática según los lugares de exploración, - ajuste de los parámetros vibratorios, - exploración de nuevas intensidades vocales.
Esta práctica articula: - la materialidad pictórica, - la condición espacial (el cuadrado como campo intensivo), - la temporalidad volumétrica (3 minutos), - la activación corporal.
Estabilizar no es concluir. Es hacer que una tensión encarnada pueda compartirse. Es proponer una pintura ampliada: ni imagen pura, ni simple instalación sonora, sino una superficie resonante que puede activarse.