Nell's Echoes
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Revista «Investigación y Creación»

Preámbulo

No considero que mis obras estén terminadas. Las estabilizo.

Estabilizar no es ni interrumpir ni concluir. Es mantener un equilibrio dinámico entre fuerzas heterogéneas: materia, frecuencia, mirada, espacio. La estabilización es un umbral operativo: un punto de tensión lo suficientemente coherente como para ser compartido, pero aún abierto a posibilidades.

Se opone a la finalización como cierre definitivo. Se alinea con la idea de la «obra abierta» (Umberto Eco), al tiempo que la traslada hacia una lógica material y vibratoria: la forma se mantiene porque aún vibra.

Este diario acompaña este gesto. No explica la obra. Mantiene su dinámica interna.

I. Origen — La envoltura

Antes de cualquier forma, hay una experiencia sensible.

De niña, prestaba atención a los fenómenos de envoltura: la luz filtrada, la profundidad submarina, la propagación difusa. No era la figura lo que me interesaba, sino el entorno.

La envoltura no es una inmersión pasiva. Es una condición perceptiva en la que los límites se vuelven porosos, en la que lo cercano y lo lejano se modulan mediante la luz y la densidad.

Esta atención al «entorno» se une a los enfoques fenomenológicos de la percepción (Merleau-Ponty), en los que lo visible siempre está entretejido con el cuerpo que lo percibe.

La obra nace de un campo relacional, no de un objeto aislado.

II. Materia — La superficie como condición

La pintura sigue siendo fundamental. Pigmentos, densidad, superficie. El lienzo no es un soporte neutro. Actúa como un cuerpo receptor. La superficie condiciona la aparición.

Este enfoque dialoga con las reflexiones modernistas sobre la planitud (Greenberg), pero se aleja de ellas al reintroducir la superficie como espacio activo, cercano a los planteamientos en torno al «cubo» y al espacio condicionante desarrollados en ciertas investigaciones estéticas contemporáneas.

La superficie no es solo visible. Es estructurante.

III. Voz — Resonancia y materia sin contorno

La voz se concibe como un medio plástico. Una materia sin contorno fijo. Solo existe en su propagación.

La resonancia ocupa un lugar central en esta investigación. No es un efecto sonoro. Es una relación: un fenómeno en el que un cuerpo hace vibrar a otro. Jean-Luc Nancy concibe la escucha como una apertura del sentido a través de la vibración; Hartmut Rosa describe la resonancia como una relación transformadora con el mundo. Estas perspectivas arrojan luz sobre lo que experimento plásticamente: una obra que no se conforma con ser vista, sino que entra en resonancia con el cuerpo.

Formada en canto lírico, he explorado la resonancia como fenómeno físico, espacial y corporal.

Integrada en el dispositivo pictórico, la voz no comenta. Modifica el estado perceptivo. Activa un campo vibratorio en el que el lienzo se convierte en membrana.

IV. Cuerpo y activación — La obra como acontecimiento

Algunas obras requieren un impulso. El espectador se convierte en el desencadenante. La obra no se da de una vez por todas.

Se produce en el tiempo.

Este enfoque se inscribe en una concepción de la obra como acontecimiento más que como objeto estable (reflexiones sobre la performatividad y la estética relacional, especialmente en Bourriaud, al tiempo que se mantiene una distancia crítica respecto a cualquier reducción interactional).

La duración —tres minutos— actúa como unidad temporal volumétrica. Un cubo de tiempo.

V. Estabilización — Mantener una tensión

Estabilizar significa mantener unidas: materia, vibración, mirada, espacio.

La estabilización es una decisión crítica. Consiste en reconocer que un estado alcanza una densidad suficiente para ser expuesto, al tiempo que conserva su inacabamiento estructural.

Históricamente, el arte moderno y contemporáneo ha oscilado entre dos polos: la autonomía formal (Greenberg) y la desmaterialización del gesto (Lucy Lippard). La estabilización que propongo no se inscribe plenamente ni en una ni en otra.

No reivindica ni la pureza autosuficiente del medio, ni la desaparición del objeto en favor del concepto. Afirma una tercera vía: una materialidad consciente de sus condiciones, pero abierta al acontecimiento vibratorio.

Este gesto mantiene la forma en una tensión productiva. Rechaza la fijeza sin ceder a la indeterminación.

Me detengo. Pero no cierro.

VI. Apertura — Investigación continua

Cada estabilización abre un nuevo campo.

- Formatos ampliados. - Exploraciones cromáticas vinculadas a los lugares. - Trabajo sobre la resonancia espacial.

El diario sigue siendo un espacio de pensamiento en movimiento.