Nell's Echoes
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La estabilización no es la culminación

¿Por qué hablar de estabilización en lugar de de finalización?

La finalización supone un cierre. Una forma cerrada, autosuficiente, separada de su proceso. Esta concepción se consolidó con la idea modernista de la autonomía del medio (Greenberg): la obra debía resolver en sí misma sus propias tensiones.

Por el contrario, ciertas prácticas conceptuales y procesuales han desplazado la atención hacia el devenir, a veces hasta la desmaterialización (Lucy Lippard) o la indeterminación prolongada.

La estabilización que propongo se inscribe en una tensión crítica con estos dos legados. No aspira a la pureza autosuficiente. Tampoco celebra la dispersión infinita del proceso. Estabilizar significa: alcanzar un umbral de densidad.

Un umbral en el que las fuerzas presentes —materia, vibración, restricción espacial, duración— dejan de oponerse y comienzan a coexistir. Se trata de un equilibrio dinámico, en el sentido casi físico del término. Una forma se mantiene porque ha integrado sus tensiones, no porque las haya eliminado.

Este concepto dialoga con la idea de la «obra abierta» de Umberto Eco, pero se distingue de ella en que la apertura no es solo interpretativa, sino estructural. La estabilización mantiene la obra en un estado en el que su futura activación sigue siendo posible.

En mi práctica, la estabilización se produce cuando: - la materia pictórica alcanza una coherencia vibratoria interna, - el dispositivo sonoro ya no es un añadido, sino una necesidad estructural, - la duración (3 minutos) actúa como un volumen temporal integrado, - el cuerpo del espectador puede entrar en resonancia con el conjunto.

Este momento es crítico. Implica una responsabilidad. La estabilización es una decisión consciente ante las condiciones: formato limitado, cubo espacial implícito, temporalidad fija, dispositivo técnico integrado.

Rechaza dos escollos: - el cierre definitivo (que congelaría la forma en una ilusión de perfección), - la indeterminación ilimitada (que disolvería toda posibilidad de compartir).

Afirma una tercera posición: una materialidad resonante, sostenida, pero no cerrada. Estabilizar no es terminar. Es permitir que la obra exista como una tensión mantenida. Es aceptar que una forma pueda estar completa sin estar cerrada.