El cubo se asocia a menudo con el espacio expositivo moderno: neutro, blanco, silencioso. Pero esa neutralidad es algo construido. El «cubo blanco» genera un régimen específico de percepción (O'Doherty).
En mi investigación, el cubo se convierte en una condición más que en arquitectura.
El formato fijo —a menudo cuadrado— establece una equivalencia entre los ejes. Neutraliza la jerarquía direccional e intensifica las fuerzas internas.